Coronavirus Emocional

Programa de información y atención virtual de problemas afectivos vinculados al coronavirus

Información

Terapia virtual de alta modernidad
Para su estabilidad emocional es muy útil que conozca: !Explosión en la mente de la palabra endemia. Aislamiento genera soledad. Síntomas orgánicos son activados por emociones e ideas negativas!
La motivación que existe en su mente lo determina todo como la forma acertada o no para resolver sus emociones en relación con el coronavirus
Piense en lo siguiente, los contaminados o enfermos con el coronavirus son muy pocos, pero los afectados por los efectos emocionales de la pandemia, son millones de seres
Programa de radio con José Domingo Blanco “Mingo”. Herramientas para fortalecer la psiquis ante la pandemia

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Preguntas, dudas, ¿qué le angustia?

Noticias negativas o falsas activan más la mente y el cuerpo. !Alerta en tiempos de Coronavirus!

Hay la propensión humana a dar más peso a la información negativa que a la información positiva y la relevancia de esta tendencia para la naturaleza de la cobertura de noticias.  La importancia de los sesgos de negatividad para las noticias es relativamente clara.  Los sesgos de negatividad afectan la selección de noticias y, por lo tanto, también la producción de noticias, así como las actitudes de los ciudadanos sobre los asuntos actuales.  La comprobación de la prevalencia de los sesgos de negatividad y la consideración de sus implicaciones para la naturaleza del contenido de las noticias es fundamental para nuestra comprensión del flujo y el impacto del contenido de los asuntos actuales mediado por las masas.  En un período durante el cual las noticias en todo el mundo están especialmente relacionadas con la negatividad, este tema tiene una importancia obvia en tiempos de Coronavirus

Claves para el manejo emocional del miedo al coronavirus

Ana Callejo Mora

Es imposible hablar de otro tema. Es imposible pensar en otra cosa. El coronavirus está provocando gran preocupación y malestar emocional en la población por la incertidumbre que genera el rápido contagio de este virus, que provoca la enfermedad conocida COVID-19 y que ya se considera una pandemia.

“El miedo es una emoción desagradable, pero muy saludable, necesaria y adaptativa. Sin embargo, el miedo intenso y extremo lleva a un bloqueo emocional que lo que hace, en muchas ocasiones, es paralizarnos. La consecuencia es que nos anula la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones o alternativas que nos ayuden a estar mejor”, además “el coronavirus nos ha pillado en la era de la tecnología y las redes sociales y muchas de las informaciones que están llegando no están bien contrastadas ni proceden de fuentes rigurosas”, advierte la psicología y aconseja mantener el buen estado de ánimo, la calma y la tranquilidad, así como consultar solo información contrastada sobre el coronavirus.

El saqueo que se está produciendo en algunos supermercados responde al miedo y al desconocimiento,  “y a una una falta de confianza en los políticos, que genera mucha incertidumbre y esta incrementa el malestar emocional. Cuando se tienen hijos menores, la inquietud por el desabastecimiento también responde a la tendencia de protección o sobreprotección del núcleo familiar”.

¿Cómo dejar de pensar constantemente en el coronavirus? Se pueden practicar “diferentes técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación, el mindfulness y la autoconciencia. Esta última herramienta se centra en tomar conciencia de uno mismo, pensar más en el presente y buscar soluciones para el aquí y el ahora. También se puede aprovechar para hacer actividades placenteras o agradables para las que no se suele tener tiempo, como leer o ver una película”.

Se considera que “esta terrible crisis sanitaria que te obliga a quedarte en casa puede ser una oportunidad para pasar más tiempo en familia y compartir momentos de ocio, haciendo cosas como jugar a juegos de mesa, escuchar música, bailar o ver la televisión juntos”.

Tanto para los adultos como para los niños, la psicóloga aconseja diferenciar el horario de los días entre semana del fin de semana, “manteniendo una rutina de lunes a viernes aunque haya que quedarse en el domicilio y programar las actividades, sobre todo las de las mañanas”.  

Esta pandemia va a afectar a muchos niveles, como el social, económico y político. La huella psicológica del coronavirus a nivel individual va a depender de cómo cada persona gestione esta situación y de la red de apoyo con la que cuente. Hay veces que también hay que saber pedir ayuda para sentirnos cuidados. O nos va a dotar de más recursos y estrategias para poder superar situaciones complicadas o, por el contrario, nos va a generar traumas, dejando secuelas de ansiedad por el miedo a que vuelva a suceder otra vez lo mismo. La sociedad, en general, vamos a necesitar un poco más de autocuidado para poder estabilizarnos psicológicamente”.

Si no está afectado por esta enfermedad

Pero está sintiendo una serie de emociones con alta intensidad y/o persistentes como:

  • Nerviosismo, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.
     
  • No puede dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar.
     
  • Necesita estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema.
     
  • Tiene dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos.
     
  • Le cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar su trabajo adecuadamente y el miedo le paraliza.
     
  • Está en estado de alerta, analizando sus sensaciones corporales e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo los signos habituales.
     
  • Le cuesta controlar su preocupación y pregunta persistentemente a sus familiares por su estado de salud.
     
  • Percibe un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración o temblores sin causa justificada.
     
  • Presenta problemas para tener un sueño reparador.

Le recomendamos que:

  1. Identifique pensamientos que puedan generarle malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional.
     
  2. Reconozca sus emociones y acéptelas. Si es necesario, comparta su situación con las personas más cercanas para encontrar la ayuda y el apoyo que necesita.
     
  3. Cuestiónese: busque pruebas de realidad y datos fiables. Conozca los hechos y los datos fiables que ofrecen los medios oficiales y científicos y evite información que no provenga de estas fuentes, descartando información e imágenes alarmistas.
     
  4. Informe a sus seres queridos de manera realista. En el caso de menores o personas especialmente vulnerables como ancianos, no les mienta y proporcióneles explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.
     
  5. Evite la sobreinformación, ya que estar permanentemente conectado no le hará estar mejor informado y podría aumentar su sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente.
     
  6. Contraste la información que comparta. Si usa redes sociales para informarse, procure hacerlo con fuentes oficiales.

Pautas emocionales de autocuidado:

  • Mantenga una actitud optimista y objetiva. Es fuerte y capaz.
     
  • Lleve a cabo los hábitos adecuados y de higiene y prevención que recomienden las autoridades sanitarias.
     
  • Evite hablar permanentemente del coronavirus.
     
  • Apóyese en su familia y amigos.
     
  • Ayude a su familia y amigos a mantener la calma y a tener un pensamiento adaptativo a cada situación.
     
  • Acuda a fuentes oficiales y busque información contrastada por expertos
     
  • No contribuya a dar difusión a bulos y noticias falsas. No alimente su miedo ni el de los demás.
     
  • Tenga cuidado con las conductas de rechazo, estigma y/o discriminación. El miedo puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas.

Si es población de riesgo, según las autoridades sanitarias

  1. Siga las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias.
     
  2. Infórmese de forma realista y siga las pautas emocionales de autocuidado.
     
  3. No trivialice su riesgo para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.
     
  4. Tampoco magnifique el riesgo real que tiene. Sea precavido y prudente sin alarmarse.
     
  5. Si le recomiendan medidas de aislamiento, tenga presente que es un escenario que puede llevarle a sentir estrés, ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento y/o enfado, junto con sentimientos de miedo y desesperanza. Estos efectos pueden durar o aparecer incluso después del confinamiento. Trate de mantenerse ocupado y conectado con sus seres queridos.
     
  6. Genere una rutina diaria y aproveche para hacer aquellas cosas que le gustan, pero que habitualmente por falta de tiempo no puede realizar (leer libros, ver películas o series, etc.).

Si está padeciendo la enfermedad

Siga las recomendaciones citadas anteriormente y, además, durante la cuarentena:

  1. Maneje sus pensamientos intrusivos. No se ponga en lo peor anticipadamente.
     
  2. No se alarme innecesariamente. Sea realista. La inmensa mayoría de las personas se están curando.
     
  3. Cuando sienta miedo, apóyese en la experiencia que tiene en situaciones similares.  Piense cuántas enfermedades ha superado en su vida con éxito.

Coronavirus: cómo evitar el impacto emocional del “aislamiento social”

Agustín Cassano

La pandemia también tiene efectos en la salud mental. Expertos aconsejan apoyarse en los vínculos incluso de manera virtual

Por el coronavirus​, los humanos comenzaron a cambiar sus hábitos. Dejaron de lado los besos para comenzar a saludarse con el codo o levantando las manos; se dejaron de compartir los mates para que cada uno tome sus individuales y el alcohol en gel es el elemento que hoy no falta en ninguna casa ni oficina.

La cuarentena obligatoria y las medidas precautorias de aislamiento impusieron un concepto que suena nuevo: el “aislamiento social”. Y ya se habla de los efectos que puede tener en las emociones de las personas, más en una sociedad amiguera como la nuestra, en la que necesitamos permanentemente del contacto con los otros.

Los expertos coinciden en que lo primero que aparece es la ansiedad. “La gente tiende a sufrir bastante de ansiedad porque no puede frecuentarse, o si se frecuenta tiene miedo de contagiarse. Suele ponerse muy ansiosa y eso eleva los niveles de ansiedad que ya tiene, considerando que

“Digamos que a lo que se enfrentan es a un posible estado de aburrimiento sin saber qué hacer porque la costumbre son los eventos sociales“.

“En este caso lo que va a haber que poner en práctica es la creatividad para generar otro tipo de encuentros. Obviamente que ahora con las redes sociales podemos empezar a generar encuentros virtuales, grupales o individuales, y poder acceder a una recreación un poco más aislada y no en soledad, sino compartiendo, pero desde otro lugar”.

No compartir el café, cambiar la forma de saludar, dejar de darnos besos y abrazarnos, ¿puede provocar carencias afectivas?, “claramente provoca carencias afectivas porque necesitamos el contacto humano, que es fundamental para el sistema inmunológico y para una vida mental equilibrada”. Es una cuestión “involuntaria”: “Yo no me estoy acercando a darte un beso no porque no quiero, sino porque es una recomendación”.

¿Qué pasa con los niños?

Ven que sus padres dejan de besarlos y abrazarlos a tal punto de llegar a decir que el coronavirus no les deja dar cariño. Es un problema porque “cuánto más jóvenes somos, más afecto primario necesitamos” y señala que el contacto piel a piel “nos hace segregar endorfinas, lo cual nos hace sentir más contentos, con menos angustia y ansiedad”. Casi de manera obligatoria, que con los chicos hay que ir con la verdad: “Hay que hablarles y decirles que por un ratito, por un tiempo no pueden estar abrazando a sus tíos ni a sus abuelos ni dejarse abrazar tampoco”.

Toda esta situación tiene impacto en las personas más vulnerables emocionalmente, como los depresivos quienes sufren ansiedad, ya que acentúa los cuadros preexistentes. “Por eso lo importante es poder seguir conectados con el afuera a través de las redes y no perder la comunicación con los otros“.

Otro punto importante es este “estado paranoide” y “psicosis social”, que puede generarse en relación al coronavirus porque “vemos al asesino que está posiblemente atrás de la puerta o en cualquier lado persiguiéndonos”. En este sentido,  “hay que recordar que el virus es peligroso solo para una pequeña parte de la población de riesgo con enfermedades preexistentes” y que “las epidemias y las pandemias terminan en un lapso de tiempo determinado, se autolimitan. Es importante tenerlo en cuenta para combatir la idea de finales apocalípticos y enfatizar la transitoriedad de la situación”.

Todos los expertos remarcan justamente que hay que seguir estas medidas de prevención recomendadas por el ministerio, y apoyarse en las personas queridas, incluso de manera virtual. “Lo más importante es pensar en uno y pensar en el otro. Pensar en el vínculo, en que todos estamos relacionados y hacer un protocolo social que signifique cuidar, cuidarnos y que nos cuiden. Todos somos importantes”…

La Sociedad Británica de Psicología dice que es vital hablar abiertamente con los niños y tranquilizarlos sobre los cambios que están viendo a su alrededor debido al Coronavirus.

Teacher reading out to students in the library

Algunos de los cambios, como las personas que usan máscaras faciales o los estantes vacíos de los supermercados, pueden dar miedo a los niños, por lo que es probable que necesiten hablar con alguien de su confianza sobre la información errónea imaginativa que podrían haber escuchado de amigos en la escuela.

El consejo subraya que es importante ser sincero, pero recuerde la edad de su hijo. Bríndeles información objetiva, pero ajuste la cantidad y los detalles para que se ajusten a su edad.

Por ejemplo, usted podría decir ‘todavía no tenemos una vacuna contra el coronavirus, pero los médicos están trabajando muy duro en ello’ o ‘muchas personas pueden enfermarse, pero para la mayoría de las personas es como un resfriado o gripe y mejorar’.

Control de la ansiedad por coronavirus
Cómo puede hacerse cargo del miedo en medio de la crisis de COVID-19.

Melissa Shepard MD

A medida que los casos de coronavirus (COVID-19) se extienden en comunidades de todo el país, se desarrolla una escena familiar en el supermercado. Los pasillos que contienen agua embotellada o papel higiénico están vacíos. Las tiendas se venden con artículos esenciales. Pero los expertos no le dicen a la gente que salga a comprar. Su mensaje es claro: siga los protocolos de prevención adecuados.

Frank Fortunati, MD, JD, vicejefe de psiquiatría en el Hospital Yale New Haven, dijo que la necesidad de abastecerse de suministros durante una crisis ocurre porque las personas buscan recuperar una sensación de control durante un momento incierto.

“Cuando temes algo, quieres hacer algo al respecto y quieres tomar el control de tu situación”, dijo.

El Dr. Fortunati dijo que es natural que aumenten las ansiedades. Pero en lugar de tratar de tomar el control comprando botellas de agua, las personas deberían canalizar esa ansiedad de manera productiva, siguiendo los consejos de expertos. Lávese las manos durante 20 segundos o más, no se toque la cara y evite grandes multitudes.

Los padres que ya están estresados ​​por la propagación de COVID-19 enfrentan la presión adicional de explicar las noticias a sus hijos. Un flujo constante de información en las redes sociales o de fuentes poco confiables no ayuda. Pero en lugar de evitar el tema por completo, el Dr. Fortunati dijo que los padres pueden convertir el miedo en un momento de enseñanza.

“Los niños realmente quieren saber que los adultos que los rodean tienen el control y pueden mantenerlos a salvo. Y puede ayudar a alistar a sus hijos en este esfuerzo asegurándose de que se estén lavando las manos adecuadamente. Tal vez si hay una persona de edad avanzada a la que quieres ayudar a cuidar, puede ayudar a llevar comida y comestibles a esa persona “, dijo el Dr. Fortunati.

Los niños se expresan de diferentes maneras y, a veces, no expresan sus miedos en absoluto. Los niños muy pequeños pueden no saber lo que está sucediendo a menos que la televisión esté encendida todo el tiempo en casa.

Los niños mayores reflejarán las ansiedades de sus padres. Por ejemplo, podrían negarse a salir en público. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), otras señales de advertencia incluyen dolores de cabeza o dolores inexplicables, hábitos alimenticios o de sueño poco saludables, bajo rendimiento en la escuela e irritabilidad. Los padres pueden apoyar a sus hijos compartiendo los hechos y recordándoles acerca de la ayuda disponible.

Si bien COVID-19 está causando ansiedad en algunos, otros pueden no estar preocupados en absoluto. El Dr. Fortunati dijo que eso es normal, porque todos responden a una crisis a su manera, a menudo moldeados por sus experiencias únicas. Aquellos de nosotros que ya tendemos a preocuparnos, nos volveremos más ansiosos, mientras que aquellos que tienden a ser un poco más intrépidos pueden minimizar el riesgo y tomar cambios innecesarios. Idealmente, debe haber un equilibrio entre estos dos extremos.

“Es importante reconocer que todos tenemos estos diferentes antecedentes y respetar que alguien que parece menos ansioso o menos preocupado está siendo informado por su propio pasado”, dijo el Dr. Fortunati.

Lo más importante es seguir la prevención de COVID-19 y mantenerse al día con los hechos.

Herramientas psicológicas de gran modernidad para el coronavirus emocional


El nuevo coronavirus ahora ha llegado a todos los continentes, excepto a la Antártida. A medida que continúa propagándose, estamos constantemente inundados con actualizaciones sobre el virus y los últimos peajes de muerte. Es comprensible que esto pueda ser abrumador. Aquí hay algunas cosas que puede hacer si se siente ansioso por esta crisis de salud pública

  1. Ponlo en perspectiva. Sí, da miedo pensar que estamos lidiando con un nuevo virus, principalmente porque no sabemos qué esperar. Pero tenemos algunos datos iniciales sobre el nuevo coronavirus que pueden ayudarnos a ponerlo en perspectiva. En el momento en que se publicó esta publicación, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) habían informado un total de 423 casos de COVID-19 en los EE. UU. Con 19 muertes. Compare eso con la influenza, que según los CDC ha afectado a 34 a 49 millones de personas y ha resultado en 20 a 52 mil muertes en los Estados Unidos desde octubre de 2019. También es importante tener en cuenta que las tasas de mortalidad reportadas generalmente se elevan artificialmente al comienzo de una epidemia, ya que los casos leves y asintomáticos no se detectan. Este fue el caso de la gripe H1N1 en 2009, en cuyo caso las tasas de mortalidad inicialmente se estimaron en aproximadamente 10 veces más altas que la tasa real. Ya hemos visto evidencia de que sucedió lo mismo con este nuevo coronavirus, y las estimaciones de la tasa de letalidad disminuyeron del 4% al 0.2-0.4% con la propagación inicial del virus a través de China (Faust, 2020; Lipsitch, 2015).
  2. Haz lo que puedas para prepararte. Según los CDC y la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay algunos pasos que puede seguir para reducir el riesgo de contraer el nuevo coronavirus. La mayoría son medidas de sentido común, como lavarse bien las manos, desinfectar las superficies domésticas de uso común (como pomos de las puertas e interruptores de luz), mantener las manos alejadas de la cara y alejarse de otras personas que están tosiendo o estornudando. Además, trate de mantenerse saludable para que su sistema inmunológico funcione de la mejor manera. Las prácticas simples como comer una variedad de frutas y verduras, hacer ejercicio regularmente y mantenerse al día con la atención preventiva regular pueden ser muy útiles. Asegúrese de estar al día con las vacunas recomendadas, especialmente aquellas que protegen contra la gripe y la neumonía, ya que estas enfermedades pueden hacerlo más susceptible al nuevo coronavirus. La gripe y la neumonía también pueden causar complicaciones graves adicionales si las contrae junto con o como complicación del coronavirus. Hable con su médico para determinar si necesita vacunas adicionales.
  3. No exagere la preparación. Si bien la preparación puede ser útil, en cierto punto se vuelve contraproducente. Un buen ejemplo de esto es el reciente aumento de la demanda de mascarillas. La OMS recomienda usar una máscara solo si está tosiendo o estornudando, o si está cuidando a alguien que tiene COVID-19. De lo contrario, las personas sanas no ganarán mucho con el uso de máscaras como medida preventiva. De hecho, según el Cirujano General de EE. UU. Y los expertos en enfermedades infecciosas, usar una máscara puede aumentar el riesgo de contraer el virus debido al uso incorrecto, la eliminación incorrecta, el mal ajuste y el contacto más frecuente con su cara (Washington Post, 2020 ) Tomar medidas extremas e innecesarias como esta también puede avivar su ansiedad al hacerle creer que tiene un mayor riesgo de lo que realmente es. el artículo continúa después del anuncio
  4. Limite la exposición a las noticias. Hay una increíble cantidad de medios de comunicación y un suministro aún más interminable de información disponible en las redes sociales. Si está preocupado por COVID-19, es posible que pase mucho tiempo buscando actualizaciones y garantías. Esto suele ser contraproducente, ya que muchos medios y redes sociales recurren a historias catastróficas o sensacionales para obtener puntos de vista. Limítese a revisar las noticias una vez al día. Desactiva las notificaciones automáticas de noticias en tu teléfono inteligente. Confíe en que si hay un desarrollo importante, lo escuchará rápidamente.
  5. Tenga cuidado de dónde está obteniendo información. De dónde sacas tus noticias también importa. Asegúrese de utilizar fuentes confiables, como los CDC, la OMS o los principales medios de comunicación. No confíe en las actualizaciones en las redes sociales sin investigar a fondo la fuente. Recuerde que ninguna fuente de noticias puede proporcionar información sobre su propio riesgo personal de contraerse o tener complicaciones graves por el nuevo coronavirus. Para comprender mejor esto, considere hablar con su médico de atención primaria u otro proveedor de atención médica.
  6. Practique técnicas de atención plena y terapia cognitiva conductual (TCC). Nuestras mentes están hechas para protegernos. Como tal, estamos predispuestos a atender posibles amenazas. Cuando te encuentras absorto pensando en las cosas aterradoras que podrían suceder, es importante recordar esta tendencia a sobreestimar la probabilidad de un mal resultado. Sí, es posible que algo malo pueda suceder. Reconoce estas preocupaciones, pero practica reenfocar tu mente en el presente. Comenzar una práctica formal de meditación de atención plena puede ayudarlo a desarrollar las habilidades para hacerlo. (Para más información sobre cómo aplicar la atención plena y las técnicas de TCC a esta reciente crisis de salud pública.
  7. No aislar. Ponerse en cuarentena innecesariamente probablemente empeorará su salud mental. Es importante continuar interactuando con los demás, especialmente en tiempos de crisis. Comuníquese con una llamada telefónica o en persona cuando se sienta estresado. Muchas personas sienten la misma ansiedad, y acercarse puede ayudar a normalizar sus miedos y aprender cómo otros están lidiando. el artículo continúa después del anuncio
  8. Tratar la enfermedad mental subyacente. Para las personas con afecciones existentes como depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo, la noticia de COVID-19 puede aumentar los síntomas. Los sentimientos de impotencia, pánico, temores de contaminación, ansiedad relacionada con la salud y ansiedad generalizada pueden empeorar por las epidemias y otros desastres similares. Es importante asegurarse de que su enfermedad mental subyacente sea tratada adecuadamente. Si nota que su salud mental está sufriendo últimamente, haga una cita con su médico y / o terapeuta para discutir estrategias de tratamiento.

Por supuesto que lo eres. Casi todos están preocupados, y algunas personas están evitando actividades cotidianas que parecían seguras hace unas semanas.

Debemos tomar esto muy en serio, hacer lo mejor que podamos para contener la propagación, seguir las pautas sobre higiene (lavado de manos, desinfectantes, distanciamiento) y advertencias de viaje. No queremos hacer creer que esto está totalmente en nuestra imaginación. Este no es “el resfriado común” y debemos hacer lo que podamos para reducir el riesgo.

Pero incluso cuando sigue todas estas pautas, aún puede estar muy preocupado. De hecho, algunas personas viven con temor. Algunas personas piensan que es inminente, que están condenados, que no hay escapatoria. Puede verse bombardeado por pensamientos preocupados: “¿Qué pasa si alguien estornuda sobre mí?”; “¿Qué pasa si me ponen en cuarentena?”; o “¿Qué pasa si me muero de esto?” Estos pensamientos pueden perseguirlo día y noche y evitar que se duerma mientras se despierta en medio de la noche en una sensación de terror.

Que deberías hacer ¿No deberías preocuparte en absoluto? ¿Deberías pensar positivamente?

No, tiene derecho a preocuparse, tiene derecho a sentirse ansioso y no está solo. La pregunta a examinar es cuánto y con qué frecuencia debe quedar atrapado en sus preocupaciones. ¿Cuánto peligro crees que estás enfrentando?

  1. Valide su ansiedad. Es un momento difícil para millones de personas preocupadas por el riesgo de infección. Valide su derecho a sentirse ansioso, normalice que se trata de una respuesta humana y no se desanime por tener miedo. Esta es una respuesta natural a una amenaza real que enfrentamos. Pero así como tiene derecho a sentirse ansioso, también tiene derecho a poner las cosas en perspectiva.
  2. Distinguir entre preocupación productiva e improductiva. La preocupación productiva conduce a una acción productiva hoy. Es su lista de tareas pendientes la que le ayuda a enfrentar un problema. Por ejemplo, hoy es productivo lavarse las manos, usar desinfectante, usar el golpe en el codo en lugar del apretón de manos, cubrirse la cara si tose y, si está en un grupo de alto riesgo, evitar viajes innecesarios y lugares abarrotados. Eso tiene sentido. Pero la preocupación improductiva implica esos pensamientos negativos repetitivos sobre “¿y si?”, Sobre los cuales no tiene respuestas. La preocupación improductiva implica pensamientos como: “¿Qué pasa si alguien tose sobre mí?” o “¿Qué pasa si tengo el virus?” No hay una lista de cosas para hacer hoy que lo ayude. Por lo tanto, si está plagado de preocupaciones improductivas, debe ir al siguiente paso: la aceptación.
  3. Acepte la incertidumbre y lo que no puede controlar. Una parte central de la preocupación es la intolerancia a la incertidumbre. A menudo equiparamos la incertidumbre con un mal resultado, en este caso, un resultado terrible. Pero la incertidumbre es neutral sobre el resultado. Ya acepta la incertidumbre al comer, cruzar la calle, conducir un automóvil. Y no podemos controlarlo todo, pero esto no significa que estemos en mayor peligro. En realidad, puede controlar muchos de los factores de riesgo, como la higiene, el distanciamiento y viajar a lugares más peligrosos.

Como manejar el miedo ante la pandemia de coronavirus

Dra. Norma Conquista. Médico psiquiatra. Facilitador en Psiconeurolinguistica. Docente Universitaria. Venezuela

El miedo es una emoción desagradable, pero muy saludable, necesaria y adsptativa. Sin embargo el miedo untendo, y extremo lleva al bloqueo emocional que en muchas ocasiones lo que hace es paralizarnos anulando la capacidad de reaccionar o buscar soluciones
La huella psicóloga que está pandemia va a dejar a nivel individual dependerá de como la persona gestiona está situación y la red de apoyo con la que cuente
Nos puede dotar de más recursos y estrategias para superar situaciones complicadas o nos va a generar traumas , dejando secuelas de ansiedad por el miedo a que vuelva a suceder otra vez.
Las recomendaciones están basadas principalmente en detectar los síntomas de angustia que tiene la persona. Generalmente el 75 % de lo que pensamos no sucede . Así que les invito a reconocer los pensamientos que te generen angustia, aceptar las emociones y compartirlas con personas cercanas.
Busca información confiable y no alarmante
No permanezca conectado con la información todo el día . Sólo la necesaria pues esto no le hará estar mejor informado y podría aumentar la sensación de riesgo y ansiedad innecesaria
Lleve a cabo los hábitos de higiene y prevención que recomiendan las autoridades sanitarias
Evite hablar permanentemente del virus . Su cerebro cree todo lo que Ud piensa y las palabras tienen poder de allí que es la razón del deterioro de su sistema inmunológico.
Muestre una actitud optimista. Ud es fuerte y capaz.
Permanezca en el aquí y el ahora. Lo que pudiste hacer ya no lo hiciste tampoco puedes saber lo que sucedera. No eres adivino. Resuelve lo que tienes en el presente
Práctica técnicas de relajación. La que te sea más fácil. Hay muchas en la red . Meditación, mindfulness. Esta última es la que más recomiendo
Vea permanecer en casa como una oportunidad para compartir con su familia, porque la mayoría del tiempo ls pasa en su trabajo
Aprovecha de hacer actividades placenteras para las que no sueles tener tiempo ( leer, ver películas, hacer repostería) lo que te genere endorfinas
La actitud cambia el lenguaje de las células haciendote más vulnerable a enfermedades o como factor protector.
Quédate en casa y trata de mantener una rutina de lunes a viernes programando actividades sobre todo en la mañana para diferenciarlo del horario de fin de semana.

nconquistalira694@gmail.com

“Hay que evitar el pánico por el COVID-19 y tratar de mantener rutinas”

Por mucho que estemos acostumbrados a las películas de Hollywood donde “el más apto” es capaz de luchar contra una guerra bacteriológica o un ejército de personas infectadas por algún virus desconocido, el enfrentarse con una situación así en la vida real puede ser un shock emocional para el cual muchas personas pueden no estar preparadas.

La aparición del coronavirus COVID-19 comenzó como un brote epidemiológico que atacó fuertemente a Wuhan, una pequeña provincia de China, y que por desinformación y falta de precaución en su contención se fue propagando velozmente a otros países, convirtiéndose en una pandemia que ha sometido a más de 110 naciones al aislamiento obligatorio para evitar que siga aumentando la curva de contagio.

El médico psiquiatra, experto en comportamiento humano, Luis José Uzcátegui, califica a la pandemia como un “fenómeno histórico” que podría rendir frutos positivos en la educación emocional de las futuras generaciones. “Lo más sensato que podemos hacer en momentos como estos, es observar al mundo exterior y cuál es la respuesta que estamos ofreciendo nosotros frente a una cuarentena que rompe con nuestra rutina. Así como jamás olvidar lo que estamos viviendo”.

Entonces, ¿cómo atender a las recomendaciones de los organismos mundiales y preservar la salud mental? ¿Cómo sobrellevar la ansiedad, depresión, desesperación, tristeza, soledad y el estrés, entre otros sentimientos y emociones negativas, que pueden generar esta cuarentena?

La psicóloga y fundadora de la ONG Psicólogos Sin Fronteras-Venezuela, María Isabel Parada, explicó que lo más recomendable es evitar los conflictos intrafamiliares dado que serán varios días de convivencia. “Son momentos difíciles y las recomendaciones para preservar la salud mental deben mantenerse tanto para el paciente contagiado como para quienes acatan las medidas solo por prevención, pero igual se encuentra recluidos y encerrados”.

Parada recomienda fortalecer los lazos entre las personas y darle una oportunidad al diálogo fluido y sincero. “Debemos evitar que aumente el nerviosismo y los conflictos entre dos o más familiares. Por eso es bueno aprovechar que estaremos mucho tiempo juntos para conversar, preguntarnos entre todos cómo nos sentimos. Ofrecernos soluciones interesantes y buenas palabras, que sean honestas y empáticas, para resolver alguna situación que nos pueda estar atormentando, incluso previa a la cuarentena”.

El psicólogo clínico y sexólogo, Gilberto Aldana, invita a las familias a aprovechar el tiempo juntos: “Esta situación por ser novedosa está sometiendo a la gente a altos niveles de ansiedad, para los que no están preparados. Lo principal es acatar las normas de prevención, con organización y disciplina”, dijo.

Agregó que es importante evitar caer en pánico: “Que es lo que vemos ahorita con supermercados, bombas de gasolina y farmacias copadas, porque se genera una respuesta impulsiva de la gente. Hay que cambiar la actitud negativa que nos pudiera estar generando esta situación, porque el mundo no se va a acabar”.

Aldana afirmó que es importante aprovechar este tiempo para “ofrecernos un espacio para nosotros mismos, hacer y cumplir con tareas que el estrés de la rutina diaria no nos permite, como pintar una pared, arreglar el cuarto o dedicarnos un tiempo personal”.

En cuanto a los niños y adolescentes, recomendó: “Sentarnos a conversar y compartir con ellos, reforzando los valores que por el mismo apuro de la rutina se pudieron ir olvidando. Invertir el tiempo en actividades de disfrute y goce familiar”.

Uzcátegui llama a la introspección como principal mecanismo de cuidado: “Lo más sensato es pensar en lo que está sucediendo, la adversidad en la que nos estamos moviendo. No podemos evadir, bloquear o tratar de eliminar esa realidad que me está generando ese factor altamente estresante y chequear cómo estoy respondiendo. Así tendré autonomía para construir mi mejor respuesta para afrontar este gran reto que se nos está presentando como humanidad”.

Advirtió que si dejamos que las emociones negativas superen al individuo, este puede comportarse “más irritable y agresivo con los demás”. “Hay que determinar si lo que estoy observando me está generando daños. Si esto afecta al individuo podría bajar su sistema inmunológico y hacerlo más propenso al virus. Este es un gran reto, nunca se nos va a olvidar y le vamos a hacer un gran bien a las futuras generaciones”.

Nos vemos luego, rutina

Los tres expertos coinciden en que hacer un alto a la rutina de forma obligatoria y no porque haya sido una propuesta voluntaria puede crear una ruptura en los patrones de comportamiento de los ciudadanos. Por eso hay que estar atentos de las emociones personales y tratar de sobrellevar la carga de la manera más ligera posible, siempre recordando que se trata de algo circunstancial y momentáneo.

Uzcátegui explicó que la ruptura de la rutina puede provocar que la mente se aturda porque no está acostumbrada a tanta quietud. “Hay que ser creativos en generar respuestas individuales para superar la soledad”, puntualizó.

Aldana les recomendó a las personas que padecen algún tipo de afectación emocional o psicológica que busquen atención especializada oportuna. Mientras, Parada les pidió: “No trivializar el riesgo, cuidar a las personas vulnerables y tratar de llevar una vida normal, en la medida de lo posible. Manejar los pensamientos ansiosos y difíciles. Buscar el equilibrio emocional”.

Invitó a los venezolanos a practicar técnicas de respiración y relajación y actividades de esparcimiento todos juntos. “Aprendamos a reconocer las emociones de los otros y ponernos en sus zapatos. Enseñarles a los niños a rezar. Escuchar música, leer, revisar antiguos álbumes de fotos, entre otros pasatiempos que se pueden hacer solos o acompañados. Mantener las rutinas y la comunicación. Si la persona va a trabajar, notificárselo a los demás familiares para que no haya interrupciones y se respeten los espacios y tiempos”.

Dr. Luis José Uzcátegui. 1@ansiedadsoluciones.com/ 58-416-6250226. 

Policlínica Metropolitana. Caracas, Venezuela

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