¿PORQUE AMAMOS CON TANTA INJUSTICIA?

Dr.Luis José Uzcátegui *

Existe una contradicción afectiva silenciosa que genera mucha ansiedad y produce, de manera inadvertida, un sentimiento de analfabetismo o frialdad emocional. Es una forma muy pobre de vivir que jamás aporta calidad espiritual, a pesar de la fachada social para la que con frecuencia se utiliza. Somos capaces de dar la vida por un hijo, pero nos cuesta responder la llamada de una madre anciana o tenderle una mano al padre. Nos apasionamos defendiendo a nuestro grupo de amigos, mientras miramos con desconfianza o desprecio a quienes tienen otro origen, otro nivel socioeconómico u otra forma de pensar. Incluso en la intimidad de una pareja, podemos volcar toda nuestra lealtad hacia la familia del otro —impulsados por un temor invisible a quedar mal— mientras dejamos en el olvido a nuestra propia sangre.

A este fenómeno de amar de forma desigual, polarizada y aparentemente caprichosa se le llama Asimetría afectiva o desequilibrio afectivo.

Qué moldean nuestras preferencias

Para entender por qué la empatía, el afecto o el amor no se reparte por igual, hay que observar algunos hilos invisibles que mueven la conducta:

  • Mecanismos de protección emocional: Enfrentar la historia con los padres exige saldar cuentas del pasado o confrontar heridas no resueltas. Volcar el afecto hacia los hijos es más sencillo: permite proyectar el futuro y mantener una sensación de control sin la carga de la culpa.
  • La trampa de la sumisión táctica: Cuando dentro de una pareja existe un temor no verbalizado hacia el otro, la mente activa un plan de pacificación. La persona se sobrevincula a la pareja y a su entorno familiar como una forma de neutralizar el peligro y garantizar su seguridad, aislando a su propia familia de origen para evitar conflictos de lealtad.

De la reacción a la conciencia

Aceptar que nuestro afecto está condicionado por sesgos y miedos no busca justificar la indiferencia, sino quitarle el velo. Entender que la empatía se entrena y que las distancias emocionales responden a defensas inconscientes es el primer paso para desarmar la hostilidad social y sanar las fracturas emocionales.

Al final, la verdadera madurez emocional consiste en observar estos vacíos injustos y preguntarnos si elegimos a quién querer desde la libertad o si simplemente reaccionamos desde la supervivencia.

El gran peligro de operar bajo este modo defensivo de «amar con injusticia» es que eleva de forma sostenida los niveles de cortisol y enferma —a nivel individual y familiar—. Aunque la persona lo niegue, convierte a la ansiedad en su mejor amiga y consejera, obligándose a coexistir con una torpe alegría y una falsa plenitud existencial.

No te engañes

Quien sufre de asimetría afectiva difícilmente podrá brindar verdadera felicidad, amor genuino ni estabilidad emocional a aquellos por quienes asegura «dar la vida»: sus hijos, su esposa y la familia de esta.


Descubra su mente

Artículos anteriores / El escáner de emociones

* Médico psiquiatra. Antropólogo. Académico📞 +58 412-7012475 / +58 416-6250226 /