DOS ANSIEDADES: LA DEL HOMBRE PREHISTORICO Y LA DEL HOMBRE 2026

Dr. Luis José Uzcátegui *

¿Es diferente  la ansiedad del hombre prehistórico de la ansiedad del hombre moderno? . La respuesta corta es: sí, el hombre prehistórico tenía ansiedad finita una ansiedad con finalidad.  Para el hombre antiguo, la ansiedad era un mecanismo de precisión. Era aguda y situacional: El león aparecía, la amígdala cerebral disparaba cortisol, el hombre corría o luchaba, y una vez que el peligro pasaba, el sistema parasimpático devolvía al cuerpo a la calma total. La energía vital generada se gastaba físicamente. El cortisol se quemaba corriendo. El entorno era coherente: Si sentías miedo, había una razón física. El cerebro entendía la relación causa-efecto.

Nuestra ansiedad actual es cualitativamente distinta el hábitat actual es altamente complejo.   El problema no es la ansiedad en sí, sino que hoy vivimos en un estado de hiperalerta crónica para el que no hay diseño biológico. Cuando decimos que «vivimos en un hábitat para el que no fuimos diseñados», nos referimos a que nuestros umbrales de alerta están calibrados para otra realidad

Existe una paradoja cruel en nuestra biología: el ser humano nunca ha estado más a salvo de los depredadores físicos y, sin embargo, nunca se ha sentido más amenazado. Para entender por qué el habitante del año 2026 vive en un estado de ansiedad mantenida, debemos viajar miles de años atrás y observar al hombre prehistórico.

La ciencia es clara: la ansiedad no es un error de fábrica. Es, de hecho, el éxito de un sistema de supervivencia que hoy, al no encontrar un depredador real, ha comenzado a devorarse a sí mismo.

La Ansiedad con Finalidad

Para nuestros ancestros, la ansiedad era una herramienta de precisión quirúrgica. Imagine al hombre antiguo frente a un león. En ese instante, la amígdala cerebral, el centro de las emociones,  disparaba una descarga masiva de cortisol y adrenalina. Era una ansiedad finita: el hombre corría o luchaba

Una ansiedad finita, una ansiedad con finalidad…

Una vez que el peligro pasaba —ya fuera por el escape o la victoria—, el sistema parasimpático devolvía al cuerpo a una calma total. La energía vital se gastaba físicamente; el cortisol se «quemaba» en la carrera. El entorno era coherente: si había miedo, había una garra o un colmillo frente a los ojos. Había una relación lógica de causa y efecto

Una Amenaza Invisible y Eterna

Hoy, el panorama ha cambiado drásticamente hacia una nueva ansiedad. Ya no corremos de leones; huimos de correos electrónicos, inflación,  corrupción,  dependencia a las  redes sociales o la incertidumbre sembrada por Influencers . Los mensajes de líderes políticos actuales actúan específicamente como «depredadores simbólicos» que mantienen el cortisol alto en la población.  La ansiedad como síntoma o trastorno mental a el ciudadano del año 2026  se le ha convertido es una «liminalidad permanente», es decir se siente atrapado en el medio de algo sin saber quién es…

A diferencia del rugido en la selva, estas amenazas son invisibles y no terminan nunca.  Generamos la misma química que para luchar contra una bestia, pero permanecemos sentados en una silla de oficina, frente a una pantalla o encerrados en una casa.  Esta «Energía Enquistada», al no quemarse físicamente, se vuelve tóxica. Ataca nuestro propio organismo en forma de inflamación, insomnio y esa rumiación constante que no nos deja dormir. 

El «Desajuste Evolutivo»

La neuropsicología moderna habla de la Mismatch Theory (Teoría del Desajuste). Nuestros umbrales de alerta están calibrados para una realidad que ya no existe. Estamos diseñados para la luz solar, el movimiento, el silencio y la tribu pequeña; pero nos obligamos a vivir en luz artificial, sedentarismo, ruido constante y una soledad urbana disfrazada de conectividad digital.

El  peligro físico y momentáneo,  simbólico pero permanente, conduce al estrés crónico (Cortisol siempre alto).  Los vínculo  son cada día más pobres y duran poco, el sentido de pertenencia social es muy ruin,  se activa el miedo ancestral del destierro social 

Se vive en una comparación y competencia social constante, las redes sociales y los medios de comunicación se han convertido en la pantallas donde incitan a consumir no sólo elementos físicos, también a parecerse física y mental, a seres totalmente ajenos al mundo real

Para unos la inmovilidad  es la opción, para otros es la  hiperactividad física y mental.   Los ritos que fortalecen los afectos como el amor y el respeto se han deformado en encuentros etéreos e insulsos, que conducen a el  limbo existencial y la “Ansiedad Pendular

Lo más enigmático es que la mente del poblador del año 2026 prefiere estar ansioso que muerto. Ante la duda de si un mensaje ignorado o una noticia ambigua representa un peligro, el cerebro elige marcarlo como «amenaza» para protegernos.

Similar a una hidra, esa mítica bestia griega de múltiples cabezas, son muchos los factores que generan ansiedad en el 2026

En la prehistoria, la ansiedad te salvaba la vida. En la modernidad, la ansiedad te la quita, erosionando tu calidad de vida minuto a minuto. Al no haber ritos de cierre —nadie nos dice oficialmente que el peligro ha pasado—, la alarma de nuestra mente se queda encendida para siempre. La ansiedad en el poblador del 2026 es una propiedad de su mundo, no solo de su mente

La ansiedad que sentimos hoy no es una debilidad de carácter; es el grito de un sistema de supervivencia exitoso atrapado en un entorno ajeno. Estamos operando con un software de hace 200,000 años en un hardware social que cambia cada semana. 

Al no tener un depredador real que combatir, terminamos combatiendo contra nuestro propio pensamiento, contra nosotros mismos,  contra los otros seres, combatiendo y destruyendo,  el mundo de cosas maravillosas que ha generado la  inteligencia humana, la misma inteligencia que sigue atrapada en las catacumbas de la ansiedad al ser la ansiedad mal interpretada,  mal manejada y por ignorancia mal operada. 

Responde con sinceridad basándote en tu experiencia de las últimas dos semana

 * ¿Sientes una tensión constante en el cuello, mandíbula o espalda, incluso cuando estás «descansando» frente a una pantalla?

   * ( ) Nunca.

   * ( ) A veces.

   * ( ) Casi siempre.

 * ¿Padeces de insomnio de rumiación (tu mente repite noticias o problemas) aunque tu cuerpo esté físicamente agotado?

   * ( ) No.

   * ( ) Sí, me cuesta conciliar el sueño.

   * ( ) Sí, me despierto de madrugada con el pensamiento acelerado.

 * Ante un mensaje de un líder, influencer o jefe que genera controversia, ¿tu primera reacción es de alarma física (vuelco en el corazón, opresión en el pecho)?

   * ( ) No, lo analizo con calma.

   * ( ) Siento una leve incomodidad.

   * ( ) Siento una amenaza inminente, como si algo terrible fuera a pasar.

 * ¿Te descubres revisando compulsivamente las noticias o redes sociales para «descifrar» qué está pasando, sintiendo que si no lo haces estás en peligro?

   * ( ) No.

   * ( ) Lo hago un par de veces al día.

   * ( ) Sí, es una necesidad compulsiva (Esto se conoce como Verifrenia).

 * ¿Comparas tu vida, tu cuerpo o logros con lo que ves en redes sociales y terminas sintiendo que «no perteneces» o que eres un «perdedor» (miedo al destierro)?

   * ( ) Nunca.

   * ( ) Frecuentemente.

   * ( ) Es una sensación constante de insuficiencia.

 * ¿Has notado que te cuesta más tomar decisiones sencillas en el trabajo por miedo a un contexto político o económico cambiante?

   * ( ) Decido con seguridad.

   * ( ) Me lo pienso más de lo habitual.

   * ( ) Sufro parálisis de análisis ante cualquier decisión.

 * ¿Sientes que el mundo es «irreal» o que nada de lo que se dice tiene una base sólida (Vértigo de Pantalla)?

   * ( ) No.

   * ( ) A veces me siento desorientado.

   * ( ) Constantemente siento que vivo en un simulacro o caos.

 * ¿Tu interés por la intimidad física o los momentos de afecto real ha disminuido porque tu mente está «anclada» en la alerta informativa?

   * ( ) No, mi vida personal está intacta.

   * ( ) Ha disminuido un poco.

   * ( ) Sí, me cuesta mucho conectar afectivamente (Libido bloqueada).

Interpretación de Resultados

 * De 0 a 8 puntos (Mayoría de «Nunca/No»): Equilibrio Sapiens. Tu software biológico está bien protegido. Logras diferenciar los leones reales de los de papel.

 * De 9 a 16 puntos (Mayoría de «A veces/Moderado»): Ansiedad Pendular en Fase Inicial. Estás empezando a sufrir el desajuste evolutivo. Tu sistema de alerta está «encendido» más tiempo del necesario. Necesitas ritos de cierre y desconexión física.

 * De 17 a 24 puntos (Mayoría de «Casi siempre/Frecuente»): Cuadro Agudo de Ansiedad 2026. Tu amígdala ha sido secuestrada por los depredadores simbólicos. Vives en un maratón sin meta…

* Médico psiquiatra. Antropólogo. Académico

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