ANSIEDAD DE SUPERVIVENCIA Y EL SALTO DE TALANQUERA

Dr. Luis José Uzcategui *

La ansiedad es una fuerza primordial de la existencia humana, una emoción compleja que, a lo largo de la historia, nos ha impulsado tanto a la huida como a la acción. En tiempos de estabilidad, puede ser una brújula interna; pero en momentos de profunda incertidumbre política y crisis, se transforma en un motor potente que puede reescribir nuestras verdades y valores más arraigados.

La ansiedad en momentos de crisis genera una vitrina para mostrar lo peor o lo menos digno de ser humano

Comprender el papel de la ansiedad se vuelve crucial cuando observamos a aquellos que se presentan como guías de la opinión pública: analistas, expertos, encuestadores, profesores e influencers del mundo político y económico. Sus mentes, como las nuestras, no son inmunes a esta poderosa emoción, y la forma en que la gestionan puede revelar mucho más que simples cambios de opinión; puede desvelar la sutil pero contundente danza entre la supervivencia personal y la coherencia profesional en el ojo del huracán.

En el teatro de la política, pocos fenómenos son tan fascinantes y, a la vez, tan decepcionantes como el «salto de talalanquera» de estos “guías de opinión” e Influencers. Ante eventos disruptivos —como la caída de un régimen o el arresto de figuras de alto mando—, observamos cómo expertos que ayer validaban el sistema hoy se presentan como sus críticos algunos de bajo perfil y otros más feroces.

¿Es simple oportunismo?

La ciencia sugiere que es algo más profundo: es el resultado de la ansiedad de supervivencia actuando sobre la estructura moral del individuo. Es un secuestro de la ética por la ansiedad, la ansiedad no es solo una emoción; en contextos de crisis, actúa como un interruptor biológico. Cuando el entorno político cambia drásticamente, el cerebro activa el sesgo de supervivencia. En este estado, la ética (que es la reflexión profunda y coherente sobre los valores) se apaga para dar paso a la moral adaptativa.

El individuo siente un malestar insoportable al verse en el «lado perdedor». Para reducir esta ansiedad, el cerebro prioriza la seguridad inmediata y el estatus social sobre cualquier principio abstracto que se haya defendido en el pasado.

La reescritura narrativa: El autoengaño como defensa
Para que un analista pueda saltar de bando sin desmoronarse psicológicamente, debe resolver su disonancia cognitiva. No puede aceptarse a sí mismo como un «colaborador» del orden anterior, por lo que su mente inicia un proceso de reestructuración:

  • Amnesia Selectiva: Borra de su discurso los años de validación al poder.
  • Filtro Retrospectivo: Busca en su pasado pequeñas frases ambiguas para convencerse a sí mismo y a los demás de que «siempre supe que esto terminaría así».
  • Justificación Moral: Convence a su entorno de que su cambio es «por el bien del país», ocultando que la verdadera fuerza motriz es el miedo al ostracismo o al castigo.
  • Y es imposible analizar este fenómeno sin abordar el poderoso incentivo del bolsillo.
  • El «salto de talanquera» rara vez es una epifanía meramente intelectual; es, en gran medida, una respuesta a la ansiedad por la pérdida de beneficios materiales. Para muchos analistas y figuras públicas, su estilo de vida, sus contratos, su figuración y su acceso al flujo de recursos estaban intrínsecamente ligados a la permanencia del sistema anterior. Al derrumbarse el régimen, el riesgo de quedar excluidos de las nuevas fuentes de financiamiento —o de enfrentar sanciones, bloqueos económicos o el desprecio público (del cual no se escapan) — genera un pánico que acelera la «conversión». En este escenario, el criterio profesional se vuelve una moneda de cambio: el individuo ajusta su discurso no sólo para salvar su reputación, sino para garantizar su viabilidad financiera en el nuevo orden. Así, el cambio de opinión se convierte en una transacción de supervivencia, donde la lealtad al dato y a la realidad es sacrificada ante la urgencia de mantener el estatus económico.

Anatomía del analista «Camaleón»
Cuando veamos a figuras públicas que ayer hablaban de «normalización» y hoy claman por «justicia radical», debemos identificar las señales de este mecanismo de defensa activado por la ansiedad:

  • Uso del «Yo ya lo decía»: Una herramienta para recuperar el control y el estatus de experto ante la nueva autoridad.
  • Difusión de responsabilidad: «Yo solo analizaba datos técnicos», como si los datos no hubieran sido la base para construir una narrativa de estabilidad que favoreció al régimen.
  • Aceptación acrítica: El deseo de ser aceptado por el nuevo poder o por lasociedad que mayoritariamente veía con toda claridad la barbarie que ellos respaldaban los lleva a evitar cualquier crítica hacia los «ganadores», buscando protección bajo su sombra.
  • Conclusión
  • El costo de sobrevivir. Si bien la ansiedad de supervivencia es un mecanismo humano natural, en el ámbito público y político tiene un costo devastador: la muerte de la credibilidad.
  • Cuando la «verdad» de un analista cambia según la dirección del viento político, la sociedad pierde sus brújulas.
  • Entender que estos cambios son hijos de la ansiedad y el miedo nos permite evaluar con mayor rigor a quiénes otorgamos nuestra confianza.
  • Al final, la piel del camaleón puede cambiar de color, pero su naturaleza sigue siendo la misma: la adaptación por encima de la verdad.
  • La sociedad necesita rituales de verdad para sanar. Si los analistas simplemente «saltan la talalanquera» sin rendir cuentas, la desconfianza se vuelve sistémica.

* Médico psiquiatra. Antropólogo. Académico

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